¿Sancionará Perú a empresas que cambian etiquetado y exportan pisco a Chile como aguardiente?

Bodegas y Viñedos Tabernero S.A.C. es la empresa peruana que más exporta pisco a Chile como aguardiente. Según Aduanas, en 2016 sus exportaciones alcanzaron US$1,727,841.
Bodegas y Viñedos Tabernero S.A.C. es la empresa peruana que más exporta pisco a Chile como aguardiente. Según Aduanas, en 2016 sus exportaciones alcanzaron US$1,727,841.

En medio de la polémica con Chile por el pisco, ha llamado poderosamente la atención la doble moral con la que algunos productores pisqueros en Perú afrontan este delicado tema. El conocido empresario Johnny Schuler por ejemplo —boliviano de nacimiento, de nacionalidad suiza y «peruano hasta la médula», según confiesa—, proclamado defensor de la nacionalidad del pisco, apareció en las últimas horas en casi todos los medios de comunicación en Perú hablando de la peruanidad y tradición del pisco, y de la importancia de la Denominación de Origen «Pisco» frente a la irreductible posición chilena. Su elocuencia fue tal, que solo le faltó destilar unas cuantas lágrimas, mismo alambique, gota a gota, para darle mayor credibilidad a sus palabras.

Hasta allí todo bien. Sin embargo, mayúscula sorpresa se llevaron los peruanos cuando ayer los diarios Gestión, El Comercio, Perú.21 y La República, entre otros, publicaron la relación de Aduanas con las 10 empresas peruanas que exportan pisco como «aguardiente» a Chile: una de esas empresas es, precisamente, Destilería La Caravedo S.R.L., cuyo gerente general es Johnny Schuler. Resulta incoherente, desde todo punto de vista, defender con ardor la peruanidad del pisco y, a la vez, consolidar la posición de Chile vendiéndole pisco como si fuese aguardiente, implícitamente validando la tesis chilena de que su bebida es la verdadera y la nuestra no.

No se puede estar bien con Dios y con el diablo al mismo tiempo. Hay que ser coherentes no solo en el discurso ante las cámaras de televisión sino también en nuestras acciones en el ámbito comercial, porque está en juego la defensa del pisco, que es nuestra bebida bandera y Patrimonio Cultural de la Nación. «Afortunadamente —comentó anoche a este medio un conocido especialista en pisco—, son solo diez las empresas peruanas que a la hora de exportar a Chile se olvidan de la peruanidad, anteponen el dinero a los principios, renuncian a la Denominación de Origen ‘Pisco’ otorgada por el Estado Peruano, desaparecen la palabra ‘Pisco’ de su etiquetado y exportan la bebida bandera del Perú como si fuera ‘aguardiente’ a Chile».

«La mayoría de productores peruanos de pisco jamás haría una barbaridad así. Los que exportan a Chile bajo esas condiciones inaceptables son solo una minoría y su situación debería ser analizada seriamente por el Mincetur, la Cancillería, Indecopi y hasta por el propio Congreso de la República, fiscalizando este tipo de exportaciones y, de ser el caso, evaluar sanciones en las instancias correspondientes porque es evidente que aquí se está renunciando a una denominación de origen, atentando contra un patrimonio nacional como es el pisco», precisó el experto, quien declaró bajo condición de anonimato.

Así como el boliviano–suizo Johnny Schuler y su exitosa Destilería La Caravedo S.R.L., otras prestigiosas empresas como Bodegas y Viñedos Tabernero S.A.C., Santiago Queirolo S.A.C., Bodegas Don Luis S.A.C., Bodegas Viñas de Oro S.A.C., Bodega San Isidro S.A.C., Vitivinícola de La Mancha S.A.C., Bodega San Nicolás S.A., Fool’s Gold Terroir S.R.L. y Compañía Peruana de Pisco S.A.C. seguramente también se sienten «peruanos hasta la médula» como buenos productores de pisco, pero a la hora de exportar hacia el sur cambian de chip y de rótulo —al pisco lo convierten en aguardiente—, esconden la denominación de origen debajo de sus alambiques y no les importa bailar al ritmo de una cueca chilota si las circunstancias —y los negocios— así lo ameritan. Al final de cuentas para ellos, business son business. Y todo para complacencia del Gobierno de Chile y preocupación de los peruanos.

Indecopi ha amenazado con quitar la Denominación de Origen a las empresas productoras de pisco que acepten participar en el Concurso Mundial de Bruselas a realizarse en agosto en La Serena (Chile), pero ¿qué hacemos con las diez empresas exportadoras que continúan enviando pisco a Chile como aguardiente, fortaleciendo a nivel internacional la tesis chilena de que su bebida es la verdadera y la nuestra no? Una pregunta que hasta ahora ninguna entidad ni funcionario del Estado se ha atrevido a responder de manera satisfactoria en algún medio de comunicación.

«El pisco no es negociable, el pisco es pisco en el mundo y no podemos llamarlo aguardiente en ningún lado. Llamarlo aguardiente es debilitar la tesis peruana. En el Concurso (Mundial de Bruselas) no podemos llamarlo aguardiente, tampoco en las exportaciones. Tenemos que llamarlo pisco (…) Ningún (productor) autorizado a utilizar la denominación de origen pisco puede internacionalmente ir en contra del propio derecho que tiene el Perú (…) Tenemos que tomar una decisión, no todo es comercial; no todo pasa por el dinero. Hay temas que tienen que pasar por principios. Si (el pisco) es peruano, y tenemos que protegerlo, no podemos estar exportándolo con otro nombre (…) Negar que nuestro producto se llama pisco es negar su legitimidad», dijo ayer a El Comercio el presidente del directorio de Tacama, José Antonio Olaechea, cuya empresa es una de las muchas peruanas que, por una cuestión de principios e identidad nacional, no exporta sus marcas de pisco a Chile.

En efecto, cabe indicar que la prestigiosa Viña Tacama S.A., al igual que Pisco 4 Fundos (cuyo propietario es Martín Santa María, presidente de la Academia Peruana del Pisco Perú) y Pisco Don Camilo (de Willian Urbina, presidente del Comité de Pisco de ADEX), entre muchas otras empresas vitivinícolas nacionales, decidieron hace años no exportar a Chile porque se niegan a cambiar el etiquetado de sus productos y sustituir la denominación «Pisco» por «Aguardiente de uva» o «Destilado de uva», tal como exige la legislación chilena en su afán de debilitar la tesis peruana sobre el origen del pisco.